Toledo
P.San Martin P. Alcantara Estacion Ferrocarril Puerta del Sol
P.Alarcones Toledo P. Bisagra S.Juan d. los Reyes CatedralP.San Martin P. Alcantara Estacion Ferrocarril Puerta del Sol
P.Alarcones Toledo P. Bisagra S.Juan d. los Reyes CatedralToledo, la ciudad de las mil puertas. Calles que hay que recorrer sin prisas, a pie, con el calzado apropiado para andar sin descanso, para dejar huella en sus piedras y repasar con deleite cada una de las fachadas que se amalgaman en ellas. La fundación de Toledo es anterior a la dominación romana. En esta ciudad, vieja como el mundo.el tiempo parece ausentarse de su correr cotidiano. Pero contamos con más tiempo que nunca. Diríase que sus piedras milenarias han hecho el prodigio, con la ayuda de todos aquellos sabios, alquimistas, estudiosos y escépticos que la hicieron su sede. Desde esta posición historica priviligiada, brinda el legado de los supervivientes que al margen de las ideologias, religiones y pensamientos contribuyeron a engrandecarla y a hacer de ella la ciudad de la sabiduría. Toledo representa un destino cultural, que se va a recobrar, incluso a través de sus piedras, de sus muros y murallas, y todo el ambiente de la ciudad destila quietud, envuelta en un silencio que parece provenir de lo más profundo de su alma. No dejéis de admirar la catedral gótica, San Juan de los Reyes, el Cristo de la Luz y Santa María la Blanca; los puentes de Alcantara y San Martin y las puertas Bisagra y del Sol. Y cuando el día llegue a su fin en la ciudad, se sentirá una profunda nostalgia, como si se quedara allí algo de uno mismo, como si Toledo nos hubiese robado el alma, el sentimiento y los pensamientos más profundos. Estad seguros de que esta sensación la sugiere también la magia de sus calles, de los mesones, de las ermitas solitarias que la rodean, y del Tajo que la penetra y la enriquece. El viajero que ha estado allí sabe que volverá a Toledo. El que no ha ido todavía tiene que saber que allí le espera un legado del que le corresponde parte por herencia genetica. Y pera finalizar esta invitación podrían aconsejerse dos cosas: una es que intenteis llegar a Toledo con las últimas luces del día. Y la segunda que partáis al alba. De esta manera Toledo no escondera ya ningún secreto para vosotros.
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La sinagoga de Santa María la Blanca, según la tradicíon fue edificada en el siglo XIII por Ibraim, privado del rey Alfonso VIII (que tuvo amores con una judía de nombre Raquel), sobre unos cimientos hechos con tierra traída expresamente de Israel. Este hecho no parece descabellado pues las fortunas que tenían los judíos eran inmensas. En el siglo XV la sinagoga fue arrasada por un incendio, del que se culpa a San Vicente Ferrer, el santo valenciano, por exaltar los ánimos con sus discursos contra los judíos, que costaron muchas víctimas en la judería toledana. Tras el incendio fue reconstruida y consagrada al culto cristiano bajo la advocación de Santa María la Blanca. En 1550 el cardenal Silíceo estableció en ella un refugio para mujeres de vida disipada arrepentidas de sus pecados. En esa época se le añadieron tres capillas. Más tarde se utilizó como ermita y en 1790 como cuartel de Infantería, y años más tarde como almacén de maderas. Restaurada con gran acierto, el exterior no merece ningún comentario por la sobriedad de sus líneas, sin embargo, en el jardín ya se respira esa paz propia de los lugares santos. Al entrar llama la atención el color blanco que reluce en todos lados. De cinco naves- como el templo de Cafarnaúm- tiene semejanzas con la sinagoga de Córdoba.
12-05-06
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